Paul Haggis es un hombre al que le gustan los detalles. Como buen guionista que es, no deja un cabo suelto, menos aún cuando el objetivo del protagonista es planear la fuga de su mujer de la cárcel. Sin ayuda y con la policía detrás suya, como para no ser cuidadoso. Nada en Los próximos tres días queda al azar. A riesgo de que el maestro Hitchcock se levante del sepulcro y cargue contra los "verosímiles", Haggis logra el mérito de aunar la meticulosidad de los detalles del plan de huída con la parte emocional de los personajes implicados sin que se resienta la historia.
John Brennan (Russell Crowe) es un padre de familia que ve como su mujer (Elizabeth Banks) es detenida por un asesinato que dice no haber cometido. A partir de este momento la vida del matrimonio cambia radicalmente: ella está entre rejas y él tiene que hacerse cargo del niño. A pesar de todas las evidencias y la condena en firme, John sigue creyendo en la inocencia de su esposa, y ante la visión de futuro que supone no volver a estar con ella, se decide a hacer lo imposible por sacarla de ahí y recuperar sus vidas.


