23.3.09

Blindness (2009)

Si algo no se le puede negar al realizador brasileño Fernando Meirelles desde su incursión en el mundo del cine allá por el año 2002 es que se trata de un director arriesgado y comprometido. Si en su primera película, la sorprendente y portentosa Ciudad de Dios, trataba un tema tan polémico y controvertido como el universo de las favelas brasileñas, en su segundo film, la muy recomendable El jardinero fiel, no le temblaba el pulso a la hora de llevar a la pantalla grande la obra literaria del mismo nombre, perteneciente a uno de los escritores más prolíficos de la literatura actual, el británico John le Carré y en la cual abordaba de nuevo un tema de corte social como es la pobreza y la miseria del pueblo africano.

En ésta su tercera película, Blindness (A ciegas), Meirelles recurre de nuevo al mundo de las letras para llevar a la pantalla una de las grandes obras de literatura contemporánea, Ensayo sobre la ceguera, escrita por el portugués José Saramago con el que tuvo que mediar no una, ni dos, sino varias veces para que éste le cediera los derechos de la misma con el propósito de llevar a cabo su adaptación. En ella se nos narra la peculiar historia de una civilización sin ubicación espacio-temporal que se ve afectada por un extraño virus que provoca que los individuos pierdan la visión.

La tarea de trasladar esta novela al medio cinematográfico se presenta ya desde sus inicios harto complicada, ya que cuanto menos resulta extraño mostrar mediante imágenes aquello que experimenta y siente un ciego. Sin embargo, Merielles solventa de manera muy eficiente la papeleta recurriendo al propio nombre de la enfermedad, la ceguera blanca, y haciendo uso de una fotografía muy saturada con tonos blanquecinos y continuos fundidos a blanco consigue reflejar la pérdida de visión de los personajes.

Mas allá de este acierto, donde el director pone de manifiestos su gran interés por plasmar fielmente aquello que Saramago relataba brillantemente mediante palabras, la película tal vez cojea en su parte menos compleja, la narración, la cual en ciertos momentos resulta farragosa y pesada llevando a la desconexión del espectador.

Ya desde el comienzo del film, Meirelles deja patente que le importa más la forma que el contenido, y pese a que su premisa resulta cuanto menos interesante (un conductor pierde extrañamente su visión y contagia este mal al resto de la población), a la película le cuesta arrancar. Sin embargo, una vez que el realizador sienta las bases de lo que podemos considerar un particular ejercicio de estilo, el film va ganando fuerza justo en el momento en que se convierte en otra película más de virus y pandemias, con todos los riesgos que esto conlleva. Pese a recurrir a los tópicos del género (violencia extrema, calles vacías de vida, etc.), el director brasileño no sale mal parado de su apuesta brindándonos algunas escenas de gran cine: las mujeres en cuarentena deben satisfacer los deseos sexuales del mexicano Gael García Bernal; Julianne Moore es atacada en el supermercado por una muchedumbre hambrienta.

A ciegas, a medio camino entre la apocalíptica 28 días después (Danny Boyle, 2002) y la poca valorada, pero muy interesante Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), utiliza la ceguera como excusa perfecta para mostrar los males que aqueja la sociedad actual (incomunicación, individualismo, machismos, violencia, etc.) y donde la única mujer no ciega, una espectacular y solvente Julianne Moore, líder y portavoz del grupo de enfermos, observa perpleja como la falta de visión lleva a que se desate en la humanidad los más bajos instintos, tomando conciencia de ello y dejando una puerta abierta a la esperanza: si nos damos cuenta de nuestro males podremos mejorar.

Tal vez Blindness no tenga la frescura y la fuerza de su homólogo literario, pero lo que sí se puede asegurar es que no dejará indiferente a nadie, poniendo de nuevo en liza a un director al que seguir la pista y cuya principal carta de presentación es el riesgo asumido en cada uno de sus proyectos.


3 comentarios:

A. dijo...

Es difícil que te pueda dar mi opinión completa teniendo en cuenta que no he visto la película. La crítica está muy bien escrita, no te lo digo por cumplir, pero yo ya sabía que la redacción estaría bien, así que por ese lado no decepciona.
La novela es una de mis favoritas, siempre he admirado la narración dinámica de Saramago, y me gusta la idea de que Meirelles intente plasmar el concepto del tipo de ceguera que describía el escritor, la ceguera blanca, y traducirlo al lenguaje cinematográfico a través de la fotografía. Buen apunte por tu parte.
Adoro a Julianne Moore, una actriz no solo americana, sino de la mismísima Carolina (del norte, eso sí) y que fue capaz de reflejar el acento más puramente británico en “An ideal husband”, no es una gran película (por algún motivo destrozaron la obra original de Oscar Wilde) pero ella me impactó. La mujer del médico es un gran personaje, aunque tendría algo que decir del hecho de que no tenga nombre propio y se la defina por su marido, pero eso es cosa de Saramago, no de Meirelles. Me gusta la foto que has puesto, en la que ella, vestida de un color claro, destaca en el medio mientras los personajes que la rodean permanecen en las sombras y vestidos de color oscuro. Muy gráfico.

En fin, que no me aventuro más porque como te digo no he visto la película y aquí está claro que el experto eres tú. Lo dicho: muy bien escrita. Te auguro un futuro prometedor en el sector.

Alexandros dijo...

a mi el film me impactó mucho. el estilo de película que te deja un sabor agridulce con momentos en los que corazón se te encoge con fuerza (como sucede en El Experimento, de Oliver Hirschbielgel) no apta para todo tipo de público... pero a mi juicio, muy recomendable.

Anónimo dijo...

En mi opinión Saramago no tuvo el valor de escribir el libro que debía haber escrito y que le hubiera dado más frutos internacionales. Eso se debe a que eligió mal la enfermedad .
Su libro debía haber sid "Ensayo sobre la sordera" y la peli, respectivamente "A sordas".
No pensáis lo mismo?????